A la hora de un delirio atroz, desapareci del mundo.
Me viste desfallecer pero no hisite nada por detenerlo.
Hoy no te hablo yo, te habla una parte mia que crei habia desaparecido, mas nunca fue asi,
solo se escondio muy dentro de mi, esperando para salir con tal intensidad para destruirme por dentro.
Mis sentimientos a flor de piel,
presion,
soledad,
la agonia del dolor.
Me duele el corazòn,
volvio el agujero del pecho,
el estupido deseo y pecado masoquista.
No duermo,
no puedo,
no quiero.
Simplemente muero lento,
con las gotas de lluvia atronando en los oidos,
haciendo eco en mi pecho hueco,
recordandome la causa de la agonia, del delirio.
Manos invisibles me acarician,
congeladas, suaves y frias,
me sostienen,
impidiendo que caiga de nuevo,
tan anhelado es el roze como lo es el consuelo.
La desaparicion de la realidad,
inicio de fantasia,
la perdida de toda cordura.
Solo eso. Un simple y vano delirio.
Se abre mi pecho, la Tierra sana, el amor se vuelve eterno.
¿Que hacer ahora cuando todo me consume de nuevo, y esos ojos dorados vuelven a atrapar mi mente?
Mi corazon se contrae en un abrazo de muerte.
Ayuda. Solo eso quiero.
Tus manos. Solo eso deseo.
Mi risa. Solo eso anhelo.
Aquello que solo vive en el momento, el delirio del deseo.
Absurdo. La ley de mi vida.
La intensidad de aquella mirada profunda que me envuelve como en un rio sin sonrisa.
Profundisa en mi interior. Me hace suya. Se vuelve mia.
Esas palabras me toman presa del anhelo absurdo y masoquista de la fantasia.
Tomame, llevame, amame, Delirio.
Matame, pero solo dejame soñar una vez mas.